MAESTROS EXPERTOS
Por Pilar Ríos
¿Cómo podemos definir a un maestro experto?
Existen variadas definiciones al respecto y una de las más usadas define como maestro experimentado y eficaz a aquel que ha ideado soluciones para problemas comunes en el salón de clases. Su conocimiento del proceso de enseñanza y del contenido es amplio y está bien organizado.
Un buen maestro debe poner a disposición su madurez y experiencias al servicio de las escasas que tienen los alumnos, y lograr llegar a un equilibrio entre sus experiencias y las del alumno. Esto se traduce en una educación significativa capaz de unir o aplicar los conocimientos previos con los nuevos.
Un buen maestro debe ser capaz de ver a través de los errores de sus alumnos, los malos entendidos o falta de información que puede haber detrás del error o mal rendimiento, de manera tal que el maestro pueda mejorar el modo de enseñar y corregir las equivocaciones, las materias y las actividades que no han sido significativas.
El buen maestro debe ser capaz de apreciar estos errores y así ser más eficiente, tomar conocimiento de los intereses de los alumnos e integrarlos en las materias, obteniendo por consecuencia la atención e interés del alumno.
El buen maestro debe ser capaz de apreciar estos errores y así ser más eficiente, tomar conocimiento de los intereses de los alumnos e integrarlos en las materias, obteniendo por consecuencia la atención e interés del alumno.
Tomar conciencia de las capacidades y tiempos de aprendizaje del pupilo es importante para lograr un aprendizaje significativo.
Algunos educadores piensan que los maestros deben aprender diferentes técnicas de enseñanza y presentar exámenes sobre ellas y de este modo obtener certificados que le permitan acreditar su capacidad para enseñar; otros piensan que lo que hace excelente a un maestro no es la capacidad de dominio de técnicas sino lo reflexivo – sensible o ingenioso- que éste sea con respecto a la enseñanza. Al optar por esta forma nos encontramos con maestros que plantean, resuelven problemas, crean instrucciones y toman decisiones. Todos sabemos que la enseñanza es una actividad compleja y que exige un pensamiento creativo y dedicación permanente con el aprendizaje.
Un maestro debe ser capaz de aplicar diversas estrategias pero a la vez inventar otras, tener rutinas sencillas para manejar al grupo, y también estar dispuestos a romperlas cuando sea necesario un cambio.
Es necesario también que los maestro participen en el diseño del currículo y de la toma de decisiones, que le van a permitir una mayor libertad y responsabilidad con respecto a la enseñanza que entrega a sus estudiantes. Ser dinámico, versátil, preocupado de entregar una metodología que sus alumnos entiendan, ser capaz de escuchar y traducir las inquietudes en una mejora educativa.
Piaget nos enseñó que podemos aprender mucho de la forma en que piensan los niños si somos capaces de escucharlos con cuidado y prestar atención al como solucionan los problemas. Si logramos comprender el pensamiento infantil estaremos en mejor posición para adaptar los métodos de enseñanza a las capacidades del niño.[1]
Algunos educadores piensan que los maestros deben aprender diferentes técnicas de enseñanza y presentar exámenes sobre ellas y de este modo obtener certificados que le permitan acreditar su capacidad para enseñar; otros piensan que lo que hace excelente a un maestro no es la capacidad de dominio de técnicas sino lo reflexivo – sensible o ingenioso- que éste sea con respecto a la enseñanza. Al optar por esta forma nos encontramos con maestros que plantean, resuelven problemas, crean instrucciones y toman decisiones. Todos sabemos que la enseñanza es una actividad compleja y que exige un pensamiento creativo y dedicación permanente con el aprendizaje.
Un maestro debe ser capaz de aplicar diversas estrategias pero a la vez inventar otras, tener rutinas sencillas para manejar al grupo, y también estar dispuestos a romperlas cuando sea necesario un cambio.
Es necesario también que los maestro participen en el diseño del currículo y de la toma de decisiones, que le van a permitir una mayor libertad y responsabilidad con respecto a la enseñanza que entrega a sus estudiantes. Ser dinámico, versátil, preocupado de entregar una metodología que sus alumnos entiendan, ser capaz de escuchar y traducir las inquietudes en una mejora educativa.
Piaget nos enseñó que podemos aprender mucho de la forma en que piensan los niños si somos capaces de escucharlos con cuidado y prestar atención al como solucionan los problemas. Si logramos comprender el pensamiento infantil estaremos en mejor posición para adaptar los métodos de enseñanza a las capacidades del niño.[1]
[1] Teorías de Piaget
Bibliografia
Diane Papalia, Desarrollo Humano; Editorial Mc Graw Hill. 2006
Anita Woolfolk, Psicología Educativa; Editorial Prentice Hall. 1999
John Dewey; Experiencia y Educación; Editorial Losada S.A. 1967
Bibliografia
Diane Papalia, Desarrollo Humano; Editorial Mc Graw Hill. 2006
Anita Woolfolk, Psicología Educativa; Editorial Prentice Hall. 1999
John Dewey; Experiencia y Educación; Editorial Losada S.A. 1967