martes, 2 de septiembre de 2008

Maestros Expertos

MAESTROS EXPERTOS

Por Pilar Ríos

¿Cómo podemos definir a un maestro experto?
Existen variadas definiciones al respecto y una de las más usadas define como maestro experimentado y eficaz a aquel que ha ideado soluciones para problemas comunes en el salón de clases. Su conocimiento del proceso de enseñanza y del contenido es amplio y está bien organizado.
Un buen maestro debe poner a disposición su madurez y experiencias al servicio de las escasas que tienen los alumnos, y lograr llegar a un equilibrio entre sus experiencias y las del alumno. Esto se traduce en una educación significativa capaz de unir o aplicar los conocimientos previos con los nuevos.
Un buen maestro debe ser capaz de ver a través de los errores de sus alumnos, los malos entendidos o falta de información que puede haber detrás del error o mal rendimiento, de manera tal que el maestro pueda mejorar el modo de enseñar y corregir las equivocaciones, las materias y las actividades que no han sido significativas.
El buen maestro debe ser capaz de apreciar estos errores y así ser más eficiente, tomar conocimiento de los intereses de los alumnos e integrarlos en las materias, obteniendo por consecuencia la atención e interés del alumno.
Tomar conciencia de las capacidades y tiempos de aprendizaje del pupilo es importante para lograr un aprendizaje significativo.
Algunos educadores piensan que los maestros deben aprender diferentes técnicas de enseñanza y presentar exámenes sobre ellas y de este modo obtener certificados que le permitan acreditar su capacidad para enseñar; otros piensan que lo que hace excelente a un maestro no es la capacidad de dominio de técnicas sino lo reflexivo – sensible o ingenioso- que éste sea con respecto a la enseñanza. Al optar por esta forma nos encontramos con maestros que plantean, resuelven problemas, crean instrucciones y toman decisiones. Todos sabemos que la enseñanza es una actividad compleja y que exige un pensamiento creativo y dedicación permanente con el aprendizaje.

Un maestro debe ser capaz de aplicar diversas estrategias pero a la vez inventar otras, tener rutinas sencillas para manejar al grupo, y también estar dispuestos a romperlas cuando sea necesario un cambio.
Es necesario también que los maestro participen en el diseño del currículo y de la toma de decisiones, que le van a permitir una mayor libertad y responsabilidad con respecto a la enseñanza que entrega a sus estudiantes. Ser dinámico, versátil, preocupado de entregar una metodología que sus alumnos entiendan, ser capaz de escuchar y traducir las inquietudes en una mejora educativa.
Piaget nos enseñó que podemos aprender mucho de la forma en que piensan los niños si somos capaces de escucharlos con cuidado y prestar atención al como solucionan los problemas. Si logramos comprender el pensamiento infantil estaremos en mejor posición para adaptar los métodos de enseñanza a las capacidades del niño.[1]
[1] Teorías de Piaget

Bibliografia

Diane Papalia, Desarrollo Humano; Editorial Mc Graw Hill. 2006
Anita Woolfolk, Psicología Educativa; Editorial Prentice Hall. 1999
John Dewey; Experiencia y Educación; Editorial Losada S.A. 1967

Niños con síndrome de Down

Niños con Síndrome de Down
Por María Pía Montt
Todos en algún momento de nuestras vidas tendremos la posibilidad de desarrollarnos como padres y cuando pensamos en esta idea la asociamos a un bebé sano, sin ningún tipo de problemas, pero que sucede cuando esta visión de concebir hijos “normalmente sanos” cambia y nos vemos enfrentados a criar, amar, educar y fortalecer psicológicamente a un niño o niña con síndrome de Down. En el mayor de los casos los padres no están preparados para esta noticia, ni mayormente educados acerca del tema, debido a que sólo se puede identificar al momento de nacer o poco después. Por lo tanto se tiende al rechazo y estigma de limitación hacia el propio hijo. Este gran cambio en la forma de pensar que tenemos sobre un hijo con síndrome de Down, nos llena de interrogantes de todo tipo, como por ejemplo, ¿Cómo ocurrió?, ¿ Como será su desarrollo físico y procesos cognitivos del niño?, ¿Cómo se desarrollará en su vida cuando crezca?, ¿Serán bebés eternos? y ¿qué podemos hacer como padres para ayudarlo?, éstas y muchas otras preguntas surgirán al iniciar el proceso de empezar a criar a un bebé con síndrome de Down.
Para empezar a esclarecer como se desarrolla este síndrome debemos dirigirnos al origen de este, o sea la fecundación del óvulo con el espermio donde cada uno de ellos trae consigo una carga genética (combinación de cromosomas) determinada por el padre y otra mitad por la madre, dando así la individualidad de cada ser humano. Por esto se necesita una cantidad adecuada de material cromosómico para programar a una persona con características físicas y mentales “normales” (refiérase a las características que los seres humanos tenemos en común). En el caso de las personas con síndrome de Down o con otras anormalidades cromosómicas, se debe a que hay una falta o exceso de este material (trisomia del par 21).
El niño a medida que va creciendo cada vez se notará más marcados sus rasgos faciales y físicos que los distinguirán del resto de los otros niños. Además sus procesos cognitivos tendrán un retraso (en diferentes grados), que los harán niños más limitados en cierta forma, y es ahí donde los padres y familia deben apoyar y potenciar las habilidades del niño con síndrome de Down, desarrollando en él la autoconfianza, el autoestima, formando personas integras, donde unirse a la sociedad[1] los hace ser de cierta forma más autónomos y capaces de realizar tareas y trabajos que personas “normales” pueden lograr hacer. Un gran ejemplo de esto es Pablo Pineda, un joven con síndrome de Down que llegó a estudiar y graduarse en una Universidad Europea (España), obteniendo un diplomado en magisterio. Este joven ha demostrado ser un gran aporte a la sociedad y una inspiración, rompiendo constantemente obstáculos, gracias al apoyo de sus padres, que potenciaron sus habilidades, y nunca lo estigmatizaron como una persona limitada. Claro está que no todo para él fue un camino de rosas, lo afirma en una entrevista, sino que ha tenido que superar barreras de integración, tales como la desconfianza de sus profesores, pero debido a su perseverancia y actitud positiva, siempre se sintió capaz de realizar su vida como cualquier otra persona lo haría, su aspecto resiliente lo hizo fortalecer y llegar a ser un adulto íntegro.
Esta es una excepción, la mayoría de los niños con Síndrome de Down, desarrollan sus procesos cognitivos más lentamente que el común de las personas, donde presentan un retraso en su capacidad intelectual, que puede variar desde leve y otra minoría con deficiencia severa producida muchas veces por la poca estimulación de los padres y familia.
Es por eso que surge una gran interrogante, si realmente pueden llegar realizar tareas como trabajar, realizar trámites, llevar una vida conyugal, además de tomar decisiones importantes. Todo dependerá de la formación que se le de a un niño con síndrome de Down.

[1] Dentro de las potencialidades que son características de lo niños con Síndrome Down, es su capacidad socialización. Está característica puede ser un catalizador importante si se trabaja en torno a ella el desarrollo de otras habilidades.
Bibliografía:
  • Cunningham, Cliff, ¨El síndrome de Down: una introducción para padres¨
  • www.down21.org Fundación para la ayuda, integración, investigacion, ciencia y desarrollo del sindrome de down.

Educación para la igualdad

Educación para la igualdad

Por Katharina Pittrich

¿Somos diferentes, los hombres y las mujeres? Por supuesto! Pero en este artículo no me refiero a la igualdad de los sexos, la condición inmutable que define a una persona como macho o hembra. Me refiero a la igualdad de oportunidades que está en la base ideal democrático. En este sentido se trata de evitar una caracterización estereotipada de lo femenino y lo masculino en la educación de los infantes, para que ambos, las niñas y los niños, tengan la posibilidad de auto realizarse y crear una sociedad equitativa, donde no existen diferencias en la distribución de riqueza y poder. Una educación no sexista es una educación que educa validando las características humanas (ternura, deseo, solidaridad y pensamiento-lógico, entre otras) como expresiones del mismo sustrato, no exclusivas de alguno de los sexos y necesarias para la supervivencia humana en general.
Jung pensó que las actitudes que tiene la gente podrían incluir la existencia de un inconsciente colectivo, es decir aquel que es el compartido por muchas, si no la mayoría, de las personas de una cultura determinada. Lo desafortunado en lo que al inconsciente se refiere, es que este no piensa de un modo racional lógico, a diferencia del consciente. Para asegurar una educación no sexista, deberíamos entonces, ser conscientes de nuestras actitudes a propósito de los géneros, considerando de que todo aquello que les hacemos a los infantes tiene unos efectos sobre ellos que van mucho más lejos de lo que pretendemos conseguir. En cada instante vivimos un ejemplo para los infantes, en la manera en que interactuamos con los demás y las emociones que demostramos a propósito de ciertas situaciones. Todas las acciones y emociones de las personas que rodean al infante y las cuales observa, son experiencias de las que puede aprender algo, ya sea positivo o negativo. La mayor parte de los primeros recuerdos están “perdidos” en el inconsciente, pero, en realidad, nunca desaparecen. Así puede por ejemplo el lenguaje, como elemento fundamental en el proceso de socialización y la construcción de la identidad genérica como hombres y mujeres, transmitir un mensaje sexista a través de un discurso o imágenes, caracterizando al hombre como proveedor y situando a la mujer en el rol materno y las tareas domésticas, en una situación de subordinación al hombre o mostrarla como persona cuya preocupación predominante es la belleza física. Ciertas actitudes como éstas, que caracterizan los géneros y definen el rol social atribuido a hombres y mujeres, son muy antiguas mientras que la sociedad es dinámica y el proyecto de vida y rol social de la mujer ha cambiado y su realidad actual no coincide con estos modelos de roles tradicionales. ¿Cree usted, por ejemplo, que realmente hoy en día el fin último de la vida de la mujer es el matrimonio?
Los educadores, los padres y profesores, se podrían convertir en una de las mayores fortalezas de la emancipación femenina, en tanto contribuyan con una nueva configuración de la educación para que la valoración de la identidad de la mujer no esté basada en la belleza física y la juventud pero en la realización personal a través una contribución social, participación política y ejercicio laboral. Es importante que las mujeres desde niñas, obtengan una educación que las hace posible decidir qué tipo de persona quieren ser, qué tipo de conocimientos y habilidades les gustaría adquirir y el tipo de mundo en el que quieren vivir, para que formen una personalidad curiosa para adquirir y desarrollar las múltiples capacidades humanas, espirituales, intelectuales y creativas.


Bibliografìa
Dr. Andrew Stanway (1989). Enseñar a vivir. Barcelona
Patricia A. Caastex, Josefina G. Lopez, Marcela R. Salazar, Corporación de Promoción Universitaria y Ministerio de Educación, Lo femenino visible( 1997).Chile

Envejecer

Envejecer

Por María Francisca Quinteros


¿Qué es envejecer?, ésta y muchas otras preguntas han sido formuladas en numerosas ocasiones por distintas disciplinas. En el presente artículo hablaremos del adulto mayor desde distintas perspectivas para saber a grandes rasgos cual es su realidad en Chile.

Para la psicología evolutiva existen dos tipos de envejecimiento, el primario que consiste en el proceso gradual e inevitable producto del paso del tiempo, y el secundario producto de una enfermedad o el mal cuidado del cuerpo; éste a menudo puede prevenirse[1]

Al envejecer, biológicamente se producen cambios que son determinantes para las personas; se hace más lento el funcionamiento del cuerpo, el sistema inmunológico se torna en muchas ocasiones deficiente, por lo que se corre el riesgo de contraer enfermedades, se pierde tono muscular y se atrofian los órganos del cuerpo, entre otras cosas.

Diversos estudios han demostrado que “la salud y longevidad están vinculadas con la educación y otros aspectos de la posición socioeconómica” [2]. Un aspecto positivo para la salud de estas personas es el hecho de que la mayoría de ellos tienden a sentirse satisfechos con sus vidas, lo que contribuye a su adaptación en esta nueva etapa (a no ser que hayan tenido anteriormente personalidades neuróticas o negativas). Por otro lado el aspecto negativo que se da en nuestro país es la aceptación por parte de las persona a tener que asumir y enfrentar estos cambios biológicos y emocionales que suelen acompañarse de la perdida de la pareja (la viudez), la soledad, el abandono de los hijos y muchas veces la pobreza, no tienen un lugar en nuestra sociedad, la mayoría de las veces son excluidos asumiendo un rol pasivo frente a sus propias dificultades; además de no darles un espacio o instancias en las que puedan desarrollarse física o educativamente. Chile ha establecido políticas para el cuidado del adulto mayor desde 1995 pero lamentablemente no todas ellas han podido ser realizadas aún.

Envejecer en Chile aún es difícil, esperemos que en los años venideros nuestros adultos mayores tengan mejores expectativas de las que tienen hoy en día.


[1] Papalia, Diane; Desarrollo Humano. Editorial Mc Graw Hill. 2004
[2] (Kinsella y Velkoff, 2001)

Bibliografía
Comité nacional Presidencia de la República, Adulto Mayor, INE
Papalia, Diane; Desarrollo Humano. Editorial Mc Graw Hill. 2004