sábado, 4 de octubre de 2008

Creación y educación


Por Katharina Pittrich




La capacidad creadora, la autoexpresión, la libre articulación de las visiones más propias del ser humano, sus miedos, sus sueños y sus recuerdos ofrecidos en metáforas visuales, o simplemente el arte, y su rol en la educación progresista, será el tema que se tratará en este artículo.
Los objetivos del arte están relacionados con la naturaleza propia del arte, su carácter verdadero y esencial, siendo proyecciones de “vida sensible”, como señaló Henry James[1], agregando que todo aquello que articula el sentimiento y lo presenta a nuestro conocimiento es artísticamente bueno. El arte, siendo una actividad cognitiva tanto como una actividad basada en sentimientos, puede servir como una distracción y ayudar a desarrollar intereses que pueden ofrecer cierta satisfacción después del trabajo, cuando se ha acabado la escuela.
También desempeña un papel importante como vehículo de autoexpresión en la medida en que ayuda a expresar emociones y comunicarlas. El Romanticismo forjó esta concepción, y, por supuesto, la expresión del amor como la emoción más inspirada.
El pensamiento creativo y el pensamiento crítico, objetivos principales del programa educativo progresista, son ciertamente características propias de la expresión artística, pues las obras critican a la sociedad en la cual han sido creadas y a través de las cuales se transmiten ciertos valores.
Al identificar el proceso educativo con el crecimiento integral de las alumnas y alumnos, nos referimos a un crecimiento no sólo físico sino también intelectual y moral. La naturaleza propia del arte refuerza al pensamiento crítico y creativo. Su naturaleza terapéutica contribuye a la salud mental y al desarrollo integral del artista.
Las obras de arte nos hacen revivir viejas imágenes y nos transportan con las alas de la imagen visual al mundo fantástico del sueño, nos ayudan a participar en los momentos mágicos de la mente y a revelar ideas y sentimientos escondidos en el subconsciente. También llaman nuestra atención sobre los aspectos aparentemente triviales de nuestra experiencia, lo cual nos permite hallar un nuevo valor en ellos. La obra de arte muestra intuiciones y despierta nuestra consciencia hacia lo que hemos aprendido a no ver. Así el arte desempeña un importante papel en el desarrollo de la vida de la sensibilidad y funciona como una imagen de lo que podría ser la vida.
John Dewey nos ofrece una excelente expresión de este punto: “la función moral del proprio arte es eliminar los prejuicios, acabar con las capas que impiden que el ojo vea, arrancar los velos originados por la rutina y la costumbre, perfeccionar la capacidad de percepción .”[2]

[1]Susanne K. Langer, Expressiveness, Problems of Art, Nueva York, Charles Scribner’s Sons, 1957 [2] John Dewey, Art As Experience, Nueva York, Minton,Balch and Company, 1934


Asistente de párvulos en casa
¿Qué hay detrás de esta nueva alternativa?

Por: Pilar Ríos


Un sistema alternativo, que hoy en día algunas familias están tomando como opción, para la educación de sus hijos, es una copia de lo que se está gestionando en Europa, es un estilo de educación en pequeños grupos en sus propios hogares, en que los niños están bajo la protección de la familia, y en la que se retarda su salida del hogar para iniciar su proceso educativo.

¿Por qué los padres están tomando está alternativa?
Económicamente es lo mismo tener una parvularia en casa de uso exclusivo, que enviarlos a un jardín infantil, en donde los niños son estimulados de igual forma; ella llega con su delantal, le enseña lo mismo que en el jardín: los hace recortar, pintar, enseña colores, formas, todo lo que deben aprender a esa edad, que les permita incorporarse al colegio sin ningún problema e incluso con más éxito, debido al trabajo exclusivo con el niño, un trabajo a su tiempo, sin presiones, en un ambiente familiar donde el niño se siente seguro.
La psicóloga Alejandra Robelo
[1] afirma que los niños menores de 6 años y aún más los menores de 3 años, deben crecer en ambientes cálidos donde haya un referente materno amoroso que les atienda de manera individual.
Sus fundamentos surgen del filósofo austriaco Rudolf Steiner
[2] en quién se basa la educación Waldorf “basada en proveer a los niños con lo que necesitan según su momento evolutivo y no lo que el sistema social pretende de él”
En este método se trabajan los juegos que conllevan un orden, incentivo a la tolerancia, juegos de presentación, conocimiento, afirmación, confianza, comunicación y cooperación.
En Chile la psicóloga clínica infanto-juvenil Marie Apfelbeck, afirma que lo ideal es tener un apego largo, hasta los 2 años y medio al menos, dice “Los niños recién al año y medio logran entender que la mamá existe, aunque no la vean. Y a los 3 años y medio pueden estar tranquilos emocionalmente si no la ven; es decir, saber que los quieren aunque no esté. Pero el estilo de vida moderno hace más difícil que la mamá se quede en casa para cuidar a sus hijos”. También la psicóloga avala el mandar a los niños al jardín infantil, por la importancia de la socialización con sus pares y estimular su desarrollo global.

Para muchos padres el miedo a que sus hijos se vean enfrentados a actos de pedofilia, violaciones, accidentes, violencia etc., además de una mirada crítica a la educación actual, los ha llevado a pensar en otras alternativas educacionales, diferentes a las tradicionales, algunos logran mezclar estas dos alternativas, enviando dos días al jardín, para su convivencia y los otros días trabajan en casa con su parvularia. El Intentar priorizar los lazos familiares y cuidar más a los niños que están en crecimiento, el crear este vinculo, es muy importante para una estabilidad emocional del niño.


Estas nuevas alternativas serán la solución a las falencias que la educación actual esta teniendo, podremos criar a hijos más seguros emocionalmente, o los estaremos privando de la convivencia y de experiencias necesarias para formarlos.

[1] Alejandra Robelo; psicóloga con postgrados en pedagogía Montessori y Waldorf y máster en gestión centros educativos.
[2] Rudolf Steiner,; 1861-1925; fundador Sociedades Antroposófica; desarrollo la teoría Waldorf

http://www.colegiorudolfsteiner.cl/
http://www.ninosindigochile.cl/prensa/boletines/Boletin%20N%2020.doc

Niños agresivos





Por Francisca Quinteros

Normalmente los niños compiten con sus pares y se comparan para valorar sus competencias físicas, sociales cognoscitivas y lingüísticas, y así obtener un sentido más realista de si mismos,[1] sin embargo en nuestro país la agresividad se ha tomado las salas de clases, incluso de los niños más pequeños; los casos de Bullyng se ven periódicamente en los noticiarios, y es algo que sucede tanto en colegios públicos como privados. ¿Qué está pasando? ¿Cuáles han sido los factores que han generado el aumento de la agresividad en los niños?

Este fenómeno podría explicarse por la poca socialización que tienen los niños hoy en día, en la mayoría de los casos ambos padres trabajan, los niños quedan al cuidado de terceras personas, el alcance de la tecnología de que disponen en sus hogares conlleva a que el niño permanece más de tres horas frente al televisor sin control alguno. Otros factores importantes son la falta de comunicación que existe en las familias, muchos niños ni siquiera almuerzan con sus padres; y la poca tolerancia que tienen los niños a la frustración, por que es más fácil darles en el gusto que enseñarles valores que permitan su convivencia con la sociedad a futuro.

Estudios han demostrado que los niños maltratados pueden volverse agresivos o retraídos; además un niño que ha sido dominado por su hermano puede volverse agresivo con sus pares
[2], estas son situaciones que requieren la atención urgente de los progenitores o tutores.

En la situación actual muchos colegios han debido enfrentar el problema, y una de las formas que han adoptado ha sido la de crear talleres que involucran a los alumnos, sus familias, profesores y auxiliares del colegio. La metodología de estos talleres ha sido elaborada por la Universidad de Chile y Universidad Católica, y consiste a grandes rasgos en el fomento de empatía en los niños a través de discusiones con los participantes acerca de situaciones hipotéticas y reales; además de la creación conjunta de normas de convivencia social que les permitan la sana convivencia con sus pares y superiores del establecimiento.

Los resultados de los talleres han sido positivos en la gran mayoría de los establecimientos en los que se ha aplicado observándose resultados a nivel de rendimiento educacional, convivencia con los miembros de la comunidad estudiantil y sus familias.

Es importante que ésta y otras iniciativas en torno al tema vayan tomando fuerza en nuestra sociedad para contribuir a la sana convivencia y para no alcanzar los niveles de violencia que se ven en otros países.


[1] Bandura, 1994
[2] Diane E. Papalia, Desarrollo Humano, Editorial Mc Graw Hill, 2204.

Autoestima Escolar

Por: María Pía Montt


¿Nos autovaloramos?, al momento de realizar alguna actividad que tiene por objetivo poder desarrollar y demostrar nuestras destrezas y conocimiento al resto de las personas con las cuales interactuamos constantemente. Pero, ¿que sucede cuando esto lo vivimos en la adolescencia?
La etapa escolar es un momento crucial, donde la persona se prepara para enfrentar el mundo adulto, que está muy cercano. Por lo tanto que pasa cuando hay frustraciones en nuestros aprendizajes, que como consecuencia nos hace sentir inferiores al resto.
Para empezar a desarrollar este tema debemos tener en claro conceptos como: Adolescencia, pubertad. Estas dos están estrechamente relacionadas en el ámbito de la biología, psicología y social. Pero se hace la distinción que cuando hablamos de pubertad, se refiere a los cambios físicos donde la producción de hormonas sexuales va en aumento, permitiendo la reproducción del ser humano, donde se comienzan a secretar cantidades de Andrógenos, que permitirá el crecimiento del vello. Las niñas aumentan su producción de estrógenos en los ovarios, con los que se aumenta el crecimiento de los genitales femeninos, y el desarrollo de los senos. Por otra parte los niños incrementan la producción de testosteronas (en los testículos) que participan activamente en los crecimientos de masa muscular y genitales masculinos. Para ambos este período es el estallido de actividad hormonal, donde se produce la mayor emocionalidad, mal humor y trastornos del ánimo. La pubertad empieza a la par con la adolescencia donde emergen juntas aproximadamente a la edad de los 11 a 12 años y concluye entre los 18 a 20 años. La adolescencia se puede definir como el periodo de transición entre la niñez y la adultez, que se caracteriza por cambios físicos y psicológicos. Estos cambios físicos estimulan al adolescente una toma de conciencia de su aspecto físico (imagen personal) y el interés por su propio cuerpo, que van a ir modificando su desarrollo psicosocial, donde la aceptación social (entre sus pares) será muy importante para su misma autovaloración y la confianza en si mismos. A la mano de estos cambios físicos, se producen también cambios importantes en el desarrollo cognoscitivo del adolescente. En esta etapa Piaget formula que surge el pensamiento operativo formal (pensamiento abstracto), interfiriendo en el adolescente la idea que tiene de sí mismo, volviéndose introspectivo, analítico y autocrítico.
El concepto de imagen de sí mismo es el resultado de actitudes y juicios que una persona tiene de su cuerpo, capacidades y dignidad de ser humano, donde muchas veces se ve interferida por la baja autoestima. Creando situaciones tales como: sentirse inferior física e intelectualmente con el resto de sus pares, disminuye la creatividad, perdida de la espontaneidad, desmotivación en el estudio que provocan un bajo rendimiento (bajas calificaciones), que si no se detiene a tiempo puede hasta generar problemas más graves como deserción escolar, alcoholismo, drogadicción, trastornos alimenticios (bulimia, anorexia) y depresión. Para esto es fundamental la intervención de un mediador que puede ser familiar o el profesor para poder superar la baja autoestima en el desempeño escolar, provocando cambios significativos que promueva el interés por el aprendizaje de una manera más calida, donde haya un clima afectivo, motivador y menos traumática. “Lograr éxito en la vida, no es siempre una respuesta intelectual, sino la respuesta a todo un proyecto de vida, que no sólo el joven es responsable de ese proyecto, sino que también la familia, colegio y la sociedad toda”[1]. Por esto es fundamental enriquecer de experiencias positivas a nuestros hijos desde el momento en que nacen, para irles generando un ambiente en donde ellos triunfen, y aprendan de sus propios errores. Aprender de nuestros propios errores es tomar conciencia de la vida y nos lleva a la madurez de las experiencias vividas para que sepamos enfrentar positivamente los obstáculos.
[1] Saffie, Nubia; ¿valgo o no valgo?, autoestima y rendimiento escolar. Editorial LOM. 2000





Bibliografía:

· Papalia, Diane. Desarrollo Humano. Editorial Mc Graw Hill. 2004
· Condemarín, Mabel. Madurez escolar. Editorial Andrés Bello. 2007
· Saffie, Nubia, ¿Valgo o no valgo?, Autoestima y rendimiento escolar. Editorial LOM. 2000.