
Por Francisca Quinteros
Normalmente los niños compiten con sus pares y se comparan para valorar sus competencias físicas, sociales cognoscitivas y lingüísticas, y así obtener un sentido más realista de si mismos,[1] sin embargo en nuestro país la agresividad se ha tomado las salas de clases, incluso de los niños más pequeños; los casos de Bullyng se ven periódicamente en los noticiarios, y es algo que sucede tanto en colegios públicos como privados. ¿Qué está pasando? ¿Cuáles han sido los factores que han generado el aumento de la agresividad en los niños?
Este fenómeno podría explicarse por la poca socialización que tienen los niños hoy en día, en la mayoría de los casos ambos padres trabajan, los niños quedan al cuidado de terceras personas, el alcance de la tecnología de que disponen en sus hogares conlleva a que el niño permanece más de tres horas frente al televisor sin control alguno. Otros factores importantes son la falta de comunicación que existe en las familias, muchos niños ni siquiera almuerzan con sus padres; y la poca tolerancia que tienen los niños a la frustración, por que es más fácil darles en el gusto que enseñarles valores que permitan su convivencia con la sociedad a futuro.
Estudios han demostrado que los niños maltratados pueden volverse agresivos o retraídos; además un niño que ha sido dominado por su hermano puede volverse agresivo con sus pares[2], estas son situaciones que requieren la atención urgente de los progenitores o tutores.
En la situación actual muchos colegios han debido enfrentar el problema, y una de las formas que han adoptado ha sido la de crear talleres que involucran a los alumnos, sus familias, profesores y auxiliares del colegio. La metodología de estos talleres ha sido elaborada por la Universidad de Chile y Universidad Católica, y consiste a grandes rasgos en el fomento de empatía en los niños a través de discusiones con los participantes acerca de situaciones hipotéticas y reales; además de la creación conjunta de normas de convivencia social que les permitan la sana convivencia con sus pares y superiores del establecimiento.
Los resultados de los talleres han sido positivos en la gran mayoría de los establecimientos en los que se ha aplicado observándose resultados a nivel de rendimiento educacional, convivencia con los miembros de la comunidad estudiantil y sus familias.
Es importante que ésta y otras iniciativas en torno al tema vayan tomando fuerza en nuestra sociedad para contribuir a la sana convivencia y para no alcanzar los niveles de violencia que se ven en otros países.
[1] Bandura, 1994
[2] Diane E. Papalia, Desarrollo Humano, Editorial Mc Graw Hill, 2204.
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