miércoles, 5 de noviembre de 2008

Estimulación Psicosocial en el entorno familiar

Estimulación Psicosocial en el entorno familiar

Por María Pía Montt

¿Cómo podemos darles las herramientas y las estimulaciones necesarias a nuestros hijos para que realicen una buena educación?

La mayoría de las veces cuando nos referimos a la estimulación psicosocial se nos vienen a la mente dos aspectos totalmente opuestos: Nivel sociocultural alto y bajo, entornos ricos y pobres en aprendizajes. Esto nos se aleja de la realidad, debido que la gran marca y diferencia se produce entre estos dos aspectos tan diferentes, donde la brecha muchas veces es grande.

El desarrollo cognitivo del niño es el resultado que obtiene de su entorno familiar, donde los padres o quienes formen el núcleo familiar pueden potenciar, estancar o disminuir este desarrollo, que será importante para la madurez escolar del niño.

Esta estimulación empieza al momento de nacer, incluso antes cuando el bebé está en el vientre materno, luego continúa a lo largo del crecimiento. Un momento crucial en el desarrollo del niño es la educación preescolar, donde están en juego factores como el lenguaje, la motivación, recibir los nutrientes necesarios, y el desarrollo en general.

El aprendizaje en general y sobre todo el escolar se necesita de experiencias previas que en cadena se van desarrollando para formar aprendizajes significativos para el niño. ¿Cómo podemos lograr aprendizajes significativos en los niños? Un estudio realizado por Durkin en 1966 señala que en niños que aprenden a leer de forma espontánea, es decir, sin la intervención de un adulto lector, revelan como constante la presencia de los padres que les leen cuento a los niños antes de ir a dormir y que se repite una y otra vez a medida que los niños lo solicitan.[1] Esto demuestra que hogares con un rico acervo cultural habrá más estimulación, material (libros, juegos), un buen uso del lenguaje. Cuando hablamos de rico acervo cultural, no significa a hablar de un nivel socioeconómico alto, mas bien a un hogar donde proporcionen un ambiente cultural estimulante, así los niños puedan explorar su entorno, salir de paseo, viajes donde los sentidos para el niño se abran, también debe interferir positivamente la estabilidad emocional de los padres, la comunicación dentro de la familia, donde los factores determinantes son la cantidad y calidad de información que se le brinden al niño. Esto es lo ideal para crear un ambiente enriquecedor para el aprendizaje del niño y su madurez escolar. Pero ahora ¿que sucede con los niños que no tienen la posibilidad de tener una buena estimulación que los ayude a salir de la pobreza en que están insertos? Nuestro enfoque como psicopedagogos y padres debe ir dirigido a aquellos niños que se denominan “deprivados culturales”, donde sus experiencias y aprendizajes son pobres, teniendo un desarrollo psicológico que no es favorable para su superación. Aún así hay un grupo de estos niños que surgen, talvez no tienen padres que tengan un nivel económicamente alto, pero ellos les brindan un hogar confortable, estable, afectuoso, con un desarrollo cultural. Esto nos lleva a la frase que plantea Mabel Condemarín “no todos los desaventajados, son pobre”. Muchas veces esto genera niños resilientes, capaces de vencer los obstáculos que se les genere en el camino, pero nada lograrían esto sin la ayuda de sus familias, padres, hermanos, tíos abuelos.

Para lograr estas condiciones adecuadas para que el niño se desarrolle cognitivamente y psicológicamente el ambiente debe tener las siguientes características: una buena comunicación verbal, buena implementación en el hogar, atmósfera emocional adecuada, generando un ambiente grato para el desarrollo cognitivo y un exitoso rendimiento escolar.



[1] Condemarín, Mabel. Madurez escolar. Editorial Andrés Bello, 2003

martes, 4 de noviembre de 2008

Todos tienen derecho a una educación


Todos tienen derecho a una educación

Por Pilar Ríos G.

Howard Gardner cuestionó la existencia de una inteligencia, criticó y cuestionó la inteligencia que se encontraría a la base del CI apelando a que ésta sólo predice el éxito escolar y refleja el conocimiento adquirido.[1]

Para muchos padres es difícil elegir un colegio en particular para educar a sus hijos, pero más difícil lo es para un padre cuya hija presenta algún problema. Les presento el caso de Ignacia, una pequeña que padece de una epilepsia del sueño, una epilepsia nocturna sin convulsiones, pero que no permite a su cerebro descansar por las noches y durante el día le cuesta mucho retener lo que aprende. Producto de esta sobreactividad cerebral, no tiene motricidad fina y hay movimientos que le resultan muy difíciles, como hacer rebotar una pelota o tomar un lápiz para escribir.
En un principio los padres buscaron un colegio que integrara a lo niños, mientras cursaba prekinder les advirtieron que la niña por más que se esforzaba, no conseguía dibujar una figura humana, solo trazaba rayas en el papel, la llevaron a un neurólogo quién dio el diagnostico.
Con cuatro años, sus padres enfrentaban este difícil proceso, en donde en conjunto con el profesor decidieron que debían dejar repetir el año para darle otra oportunidad, mientras comienza los tratamientos tanto farmacológicos y sesiones con un fonoaudiólogo. Hubo algunos progresos en cuanto a su lenguaje, lograr retener cuentos o canciones, pero su autoestima y su sociabilidad iban cuesta abajo, no encontraba la integración.
Esto se fue agudizando al cursar 1° básico, cuando sus compañeros aprendieron a leer y escribir, pero Ignacia no podía representar las letras y eso generó burlas en su curso, donde se convirtió en “la niña que no sabe leer y escribir”
Los padres retiraron a Ignacia del colegio, en donde la educación no considera a los niños que presentan algún problema, son dejados de lado, no valoran su esfuerzo, el profesor no es capaz de interiorizarse en la dificultad de su alumno, y ver como poder ayudarlo, en donde no se respeta el ritmo de aprendizaje de cada niño.
Los padres empezaron la gran tarea de buscar un colegio que la acogiera tal cual era y le permitiera desarrollarse a su ritmo, poder subir su autoestima, recuperar en ella la confianza que puede lograr las cosas. Así llegaron al colegio “El Golf”, el cual cumplía con esos requisitos y la matricularon, así el primer día de clases sus padres estaban muy preocupados, sabían que su hija tenía dificultades, pero era difícil aceptar que entre sus compañeras hubieran niñas con problemas más graves.
Su madre se fue muy triste y preocupada por ella, pero grande fue la sorpresa al recogerla al termino de la jornada, ella estaba tan feliz, dijo que sus compañera eran lindas y amorosas, ella no había visto que sus compañeras tenían problemas, para ella no era importante, de este modo su madre sintió que estaban en el lugar correcto.
El colegio “El Golf”, fue fundado 1990, con el fin de educar a niñas con dificultades, las cuales no encuentran acogida en la educación tradicional, llegan niñas con inmadurez o trastornos leves del lenguaje o aprendizaje. El profesor trabaja de manera personalizada, respetando ritmos de aprendizaje de cada una, son cursos pequeños de cuatro niñas. Se les estimula, se recurre al refuerzo positivo, se les dice “Ignacia aquí no decimos “no se puede”, si no “voy a intentarlo”. La herramienta más valiosa del colegio es que la profesora se preocupa por crear un ambiente cálido y afectivo, en donde las alumnas se sientas queridas y aceptadas, cuando eso sucede es mucho más fácil que se abran a lo cognitivo, darles seguridad, que se sientan queridas, porque así, aprender es mucho más fácil. Ignacia a logrado leer, escribir, memorizar y ha ido logrando todo aquello que se creía nunca realizaría.
Entonces que nos queda, pensar que todos tenemos el derecho de educarnos, pero a que costo, son capaces los educadores actuales, de ver más allá de los prejuicios, de catalogar a un niño a simple vista que no va a ser capaz de logar las cosas, o simplemente no cumplen con los parámetros que el colegio tiene fijado, y esto al final de cuentas de trata de una competencia entre establecimientos, cual es el mejor rankeado, mejores puntajes, en definitiva cual es la mejor institución educacional, pero estamos dejando de lado lo mas importante, nuestros hijos.
Ellos son lo que importa, como aprenden, como les mostramos el mundo, como fomentamos su autoestima, como logramos que se sientan capaces, como logramos que pierdan el miedo al fracaso.

Gardner propone que todos los individuos tiene la capacidad, tienen inteligencia y que cada uno tiene una forma característica que procesar la información y de enfrentar las posibilidades generadas por distintos tipos de problemas.


Arancibia, Violeta; Manual de Psicología Educacional; Ediciones Universidad Católica de Chile; 2008.
http://www.colegioelgolf.cl
[1] Gardner, 1999

Educación y valoración de la actualidad

Educación y valores de la actualidad

Por María Francisca Quinteros

Nuestra manera de conocer el mundo que nos rodea es a través de la educación, tanto la recibida de nuestros padres como la entregada por instituciones.

Pero ¿de qué trata la tarea de la educación? ¿cuáles son los valores en los que se debe fundamentar?

Para Humberto Maturana “la tarea de la educación es permitir, facilitar y guiar el crecimiento de nuestros niños de tal modo que lleguen a ser seres humanos que viven y actúan en respeto de sí mismos y respeto hacia otros, operen con conciencia social y ecológica, pudiendo a comportarse así con responsabilidad y libertad en una comunidad humana democrática”.
[1]

Pero ¿tiende la educación chilena a estos principios?, ¿educa en un ambiente de respeto?, cabe hacernos estas interrogantes en un momento en que el cuidado de los niños en la primera infancia ya no está entregado principalmente a los padres sino a terceras personas que no siempre están preparadas para educar; en un momento en que se ven altos niveles de violencia en los estudiantes, bajo rendimiento escolar reflejado en las pruebas SIMCE y PSU, y en instantes en que los profesores de nuestro sistema educacional se niegan a ser evaluados.

¿Se entrega realmente conciencia social a nuestros niños?, ¿se hacen cargo con responsabilidad y libertad de la comunidad que están heredando?

La verdad estamos enseñando a nuestros hijos a vivir en el futuro, a no disfrutar del presente, en el preescolar los preparamos para el colegio, en el colegio para la PSU y la Universidad, y en la Universidad para ser profesionales exitosos, lo que implica poseer bienes materiales que le hagan más cómoda la vida y mantener determinado estatus social, mucho más que tener conciencia social, ser responsables de sus actos y hacer un buen uso de su libertad. Más que respeto les enseñamos a competir a “negar al otro como un legítimo otro”, como lo diría Maturana; fomentamos la violencia y la individualidad por sobre el compartir, les enseñamos a no mostrar sus emociones y a ser seres autómatas que viven insertos dentro de una sociedad materialista, egoísta y competitiva que poco sabe del amor y el respeto por el prójimo, que confunde libertad con libertinaje y que no educa para el bien social, sino para cumplir las metas “socialmente aceptadas como correctas”.

Al fin y al cabo, ¿qué es lo correcto? ¿cómo debemos educar?, es demasiado utópica la visión de Maturana o ¿podemos hacer un esfuerzo como comunidad por acercarnos un poco más a nuestro “ser humano” y volver a valorar los principios que antes se consideraban imprescindibles?...


[1] Maturana Humberto, Transformación en la Convivencia. Comunicaciones Noreste Ltda. 2004, pág. 62

¿Alumnos cansados- malas notas?

Por Katharina Pittrich

¿Se complementa la hora del inicio de clases con el ritmo biológico de los alumnos?
Una tercera parte de nuestra vida pasamos durmiendo y todos conocemos el sentimiento que tenemos cuando no hemos dormido suficiente.
También conocemos las caras cansadas de los alumnos que están viajando al colegio a las 7:30 de la mañana y los cuales muy probablemente pasarán por lo menos la primera hora de clase casi dormidos. ¿Este cansancio se basa en un déficit de sueño causado por los alumnos mismos o están a la base de este fenómeno procesos fisiológicos? ¿Se podría mejorar la capacidad de atención y memoria de los alumnos a través de un inicio de clases más tardío?
Existen estudios que demuestran una correlación entre sueño y las capacidades mentales. Todos conocemos las personas que ya temprano en la mañana trabajan con energía y entusiasmo mientras que otros colegas se vuelven más activos en la tarde y los cuales pueden trabajar eficientemente hasta la noche. Son de gran importancia, los resultados de los investigaciones que demuestran que el “reloj interno” influye a los procesos cognitivos .Personas que están muy activos en la mañana, obtuvieron mejor resultados en los ejercicios que involucran atención y memoria, cuando los hicieron temprano en el día. Al contrario, las personas que están activos en la tarde, obtuvieron los mejores resultados cuando realizaron dichos ejercicios en su horario de mayor actividad.
Los niños también tienen un ritmo circadiano, el cual determina el cambio entre vigilia y sueño. En el desarrollo del infante al adulto, este ritmo cambia, un cambio relacionado al desarrollo fisiológico, que afecta al desempeño escolar de los niños.
Muchos adultos recuerdan que sus hijos, cuando niños, se despertaron muy temprano los fines de semanas, llenos de energía y con ganas de hacer algo. Pero cuando llega la pubertad, parece cada vez más difícil despertar a los jóvenes. Se acuestan tarde porque dicen que no pueden dormir y, en consecuencia, se levantan muy cansados. Los fines de semanas se quedan dormidos una gran cantidad de su tiempo libre, dejando la impresión de que estuvieron recuperando el déficit de sueño acumulado durante de la semana.
Lo que muchas veces se interpreta como una rebelión de los jóvenes en una etapa de su vida particularmente difícil, es lo que en la biología se conoce como el “Delayed Sleep Phase Syndrome”. Mientras que los niños pequeños normalmente están más activos en la mañana, las preferencias relacionadas al sueño cambian con el inicio de la pubertad y los jóvenes se acuestan más tarde. Este cambio en la hora de acostarse llega a su extremo alrededor de los veinte años. Las causas de este cambio en el ritmo vigilia-sueño aún no se conocen, pero existe la hipótesis de que un cambio hormonal podría ser la causa de dicho fenómeno.
Una gran cantidad de estudios están investigando sobre las consecuencias que trae el “Delayed Sleep Phase Syndrom” para el desempeño escolar de los alumnos. Jóvenes adolescentes tienen una necesidad de sueño entre aproximadamente 8,5 y 9,25 horas por la noche pero sólo 25% de los jóvenes logran esto. Encuestas en colegios demuestran, que muchos alumnos en su pubertad sufren gran cansancio en las primeras horas de clase y que en consecuencia tienen problemas de atención o se quedan dormidos durante la clase. Al contrario, los alumnos que no tienen mayores problemas de levantarse temprano, están más motivados y tienen mayor capacidad de confrontarse a problemas y aprender nuevos contenidos. Se han realizado estudios de observación, en la mayoría de los casos en Estados Unidos, que demuestran que los alumnos con un déficit de sueño, un ritmo de vigilia-sueño irregular o con trastornos de sueño, tienen un desempeño escolar peor que sus compañeros con suficientes horas de sueño.
Por los resultados de dichos estudios, cambió una comuna en Minnesota la hora del inicio de clases de las 7:15 a las 8:40. Tres años después de este cambio se demostró, que los alumnos se beneficiaron de este cambio. Aparte de una mayor asistencia en clases, se había mejorado el comportamiento de los alumnos en la sala. Las notas se habían mejorado levemente después de un periodo de cuatro años. Lo positivo era, que los alumnos obtuvieron aproximadamente una hora más de sueño por noche. Las preocupaciones de que los jóvenes, con el horario de clases cambiado, se iban a acostar más tarde, no se volvieron realidad.
Los estudios publicados nos dan a entender, que los alumnos, con el comienzo de la pubertad, se beneficiarían de un inicio de clases más tarde, pues los procesos cognitivos se ven directamente influidos por un déficit de sueño.

Bibliografía:
Kyla Wahlstrom (2002).”Changing times: Findings from the first longitudinal study of later high school start times”
Amy R. Wolfson (2003) “Understanding adolescents sleep patterns and school performance. A critical appraisal.” Sleep medicine reviews