martes, 4 de noviembre de 2008

¿Alumnos cansados- malas notas?

Por Katharina Pittrich

¿Se complementa la hora del inicio de clases con el ritmo biológico de los alumnos?
Una tercera parte de nuestra vida pasamos durmiendo y todos conocemos el sentimiento que tenemos cuando no hemos dormido suficiente.
También conocemos las caras cansadas de los alumnos que están viajando al colegio a las 7:30 de la mañana y los cuales muy probablemente pasarán por lo menos la primera hora de clase casi dormidos. ¿Este cansancio se basa en un déficit de sueño causado por los alumnos mismos o están a la base de este fenómeno procesos fisiológicos? ¿Se podría mejorar la capacidad de atención y memoria de los alumnos a través de un inicio de clases más tardío?
Existen estudios que demuestran una correlación entre sueño y las capacidades mentales. Todos conocemos las personas que ya temprano en la mañana trabajan con energía y entusiasmo mientras que otros colegas se vuelven más activos en la tarde y los cuales pueden trabajar eficientemente hasta la noche. Son de gran importancia, los resultados de los investigaciones que demuestran que el “reloj interno” influye a los procesos cognitivos .Personas que están muy activos en la mañana, obtuvieron mejor resultados en los ejercicios que involucran atención y memoria, cuando los hicieron temprano en el día. Al contrario, las personas que están activos en la tarde, obtuvieron los mejores resultados cuando realizaron dichos ejercicios en su horario de mayor actividad.
Los niños también tienen un ritmo circadiano, el cual determina el cambio entre vigilia y sueño. En el desarrollo del infante al adulto, este ritmo cambia, un cambio relacionado al desarrollo fisiológico, que afecta al desempeño escolar de los niños.
Muchos adultos recuerdan que sus hijos, cuando niños, se despertaron muy temprano los fines de semanas, llenos de energía y con ganas de hacer algo. Pero cuando llega la pubertad, parece cada vez más difícil despertar a los jóvenes. Se acuestan tarde porque dicen que no pueden dormir y, en consecuencia, se levantan muy cansados. Los fines de semanas se quedan dormidos una gran cantidad de su tiempo libre, dejando la impresión de que estuvieron recuperando el déficit de sueño acumulado durante de la semana.
Lo que muchas veces se interpreta como una rebelión de los jóvenes en una etapa de su vida particularmente difícil, es lo que en la biología se conoce como el “Delayed Sleep Phase Syndrome”. Mientras que los niños pequeños normalmente están más activos en la mañana, las preferencias relacionadas al sueño cambian con el inicio de la pubertad y los jóvenes se acuestan más tarde. Este cambio en la hora de acostarse llega a su extremo alrededor de los veinte años. Las causas de este cambio en el ritmo vigilia-sueño aún no se conocen, pero existe la hipótesis de que un cambio hormonal podría ser la causa de dicho fenómeno.
Una gran cantidad de estudios están investigando sobre las consecuencias que trae el “Delayed Sleep Phase Syndrom” para el desempeño escolar de los alumnos. Jóvenes adolescentes tienen una necesidad de sueño entre aproximadamente 8,5 y 9,25 horas por la noche pero sólo 25% de los jóvenes logran esto. Encuestas en colegios demuestran, que muchos alumnos en su pubertad sufren gran cansancio en las primeras horas de clase y que en consecuencia tienen problemas de atención o se quedan dormidos durante la clase. Al contrario, los alumnos que no tienen mayores problemas de levantarse temprano, están más motivados y tienen mayor capacidad de confrontarse a problemas y aprender nuevos contenidos. Se han realizado estudios de observación, en la mayoría de los casos en Estados Unidos, que demuestran que los alumnos con un déficit de sueño, un ritmo de vigilia-sueño irregular o con trastornos de sueño, tienen un desempeño escolar peor que sus compañeros con suficientes horas de sueño.
Por los resultados de dichos estudios, cambió una comuna en Minnesota la hora del inicio de clases de las 7:15 a las 8:40. Tres años después de este cambio se demostró, que los alumnos se beneficiaron de este cambio. Aparte de una mayor asistencia en clases, se había mejorado el comportamiento de los alumnos en la sala. Las notas se habían mejorado levemente después de un periodo de cuatro años. Lo positivo era, que los alumnos obtuvieron aproximadamente una hora más de sueño por noche. Las preocupaciones de que los jóvenes, con el horario de clases cambiado, se iban a acostar más tarde, no se volvieron realidad.
Los estudios publicados nos dan a entender, que los alumnos, con el comienzo de la pubertad, se beneficiarían de un inicio de clases más tarde, pues los procesos cognitivos se ven directamente influidos por un déficit de sueño.

Bibliografía:
Kyla Wahlstrom (2002).”Changing times: Findings from the first longitudinal study of later high school start times”
Amy R. Wolfson (2003) “Understanding adolescents sleep patterns and school performance. A critical appraisal.” Sleep medicine reviews

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